Nosotros, que alimentamos el mundo

Nosotros, que alimentamos el mundo (EUROGANADERÍA)

Los agricultores y ganaderos del mundo realizan una profesión imprescindible y necesaria para la humanidad: la producción de alimentos para abastecer al mundo. No hay ninguna otra profesión que sea tan imprescindible como esta. Hoy vivimos en una sociedad cada vez mas urbana, donde el concepto de "rural" queda para los antepasados y lo de "campesino" es una palabra extraña y retrógrada. Decía Joaquín Costa, el mayor precursor de los regadíos en España, que cuando salía a pasear los domingos por Jaca, una de las ciudades donde vivió, y pasaba al lado de un agricultor o ganadero, se quitaba el sombrero porque gracias a él podía comer dos o tres veces al día. Vivimos tiempos de desconocimiento del "dónde venimos", de los orígenes de los alimentos que nos llevamos a la boca o al estómago, de quién está detrás de ellos, dónde viven y cómo los hacen o cómo los crían. En la mayoría de los colegios de España, y en el sistema educativo en general, se desconoce cómo se cría una gallina, un tomate o la función que desarrollan los habitantes del medio rural, formado por más de 8.000 pueblos repartidos en el territorio. Y esto es muy preocupante, porque las niñas, niños y jóvenes que están estudiando son los que en el futuro nos gobernarán. Hoy, los partidos políticos, los grandes sindicatos, la patronal de nuestro país también son organizaciones de la sociedad civil, donde la mayoría de las propuestas, iniciativas y negociaciones sólo contemplan terminología urbana y lo que plantean para el medio rural son aspectos idílicos, sin analizar lo verdaderamente importante: el derecho a un desarrollo económico sostenible y a un trabajo digno. Es por ello necesario descatacar la gran importancia y necesidad de que las organizaciones agrarias, cooperativas agrarias, comunidades de regantes, plataformas en defensa del medio rural, intelectuales, trabajadores y trabajadoras, políticos,etc... del medio rural hagamos un llamamiento y un trabajo dirigido a la sociedad urbana, difundiendo que la ciudadanía del medio rural y medio urbano tenemos necesidades recíprocas y que no es posible vivir de espaldas los unos de los otros. El cambio climático que actualmente padecemos es producto del modelo productivo que impera hoy en la economía mundial, incluida la UE. Para combatirlo hay que cambiar dicho modelo productivo y para ello habrá que cambiar las reglas del comercio mundial; no se puede consumir tanta energía y producir tanto CO2 en el tránsito de mercancías, cuando muchos alimentos se están produciendo en el mismo territorio donde se consumen. Si los gobiernos y las grandes corporaciones buscan una solución al cambio climático únicamente desde el punto de vista medioambiental se cometerá el mayor error de la humanidad; el cambio climático tendrá una solución con un tratamiento global de la economía. Los habitantes del medio rural en España son el 23% de la población (incluidos los agricultores y ganaderos) y gestionan el 85% del territorio de nuestro país: montes, ríos, caminos, parajes, cultura, patrimonio, alimentos... Son tan pocos en estos momentos que en muchos pueblos no hay nacimientos, en un porcentaje muy alto no hay escuelas abiertas, el servicio médico pasa visita una o dos veces por semana, etc. Son ejemplos demoledores que nos empujan a esforzarnos por mantener unos pueblos vivos, con gente joven. Un mundo rural vivo con agricultores y ganaderos como profesionales es la clave para luchar contra el cambio climático y asegurar la soberanía alimentaria de nuestro país y, sobre todo, para garantizar un desarrollo sostenible y una vida digna para el medio rural y el medio urbano. Fuente: Eduardo Navarro

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